October 22 2014, 12:01 AM Por: Jorge Ramos

El gobierno tiene como absurda estrategia de comunicación el no hablar públicamente de los crímenes ni de los narcos.
El presidente casi mudo, paralizado y rebasado, como si la culpa no fuera suya.
"No creo que las imágenes puedan mentir. He visto noticieros, fotografías…"
Octavio Paz en La Noche de Tlaltelolco
Los muertos en México ya no se pueden esconder. Las masacres de Tlatlaya e Iguala demuestran lo peor del país: el ejército matando civiles y la policía asesinando estudiantes. Es el México Bárbaro. Y el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto casi mudo, paralizado y rebasado, como si la culpa no fuera suya.
Tras la desaparición de los 43 estudiantes en Iguala, Peña Nieto llamó a una inusual conferencia de prensa en la que no permitió que ningún reportero le hiciera una sola pregunta. De hecho, no ha dado ni una sola conferencia de prensa –abierta, sin preguntas o temas pactados- desde que llegó al poder. Error y temor.
El silencio es la política oficial. El gobierno tiene como absurda estrategia de comunicación el no hablar públicamente de los crímenes ni de los narcos. Por eso ésta es una crisis creada desde la presidencia. Se pasaron casi dos años escondiendo cifras y diciendo que no pasaba nada. Y luego les explotan estas dos masacres y aparecen fosas con cadáveres por todos lados. Esconder la cabeza, como el avestruz, no borra la realidad.
Y la realidad es que, en materia de seguridad, las cosas están peor con Peña Nieto que con su predecesor, Felipe Calderón. Hay muertos y crímenes por todos lados.
Dos datos concretos: en el 2013 –el primer año de Peña Nieto en la presidencia- hubo más hogares que sufrieron delitos (33.9%) que en los dos últimos años de Calderón (32.4% en 2013 y 30.4% en el 2011). La última encuesta del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) es aterradora: en 10.7 millones de hogares hubo al menos una víctima de delito. Además, en 2013 se registraron 131,946 secuestros, 25 por ciento más que en el 2012. Eso no es salvar a México.
Peña Nieto ha querido venderse, dentro y fuera del país, como un presidente reformista. Pero la portada de la revista Time con el titular Salvando a México –Saving Mexico- fue tan prematura y gratuita como darle el premio Nobel de la Paz a Barack Obama antes de los bombardeos a Siria. Mientras sigan matando y secuestrando a mexicanos, no importa cuántas reformas proponga Peña Nieto.
Peña Nieto tiene ante millones de mexicanos un problema de legitimidad y, por lo tanto, está obligado a demostrar que el puesto no le queda grande, que no es débil y que no está perdido. Muchos mexicanos siguen creyendo que ganó la presidencia con trampas -con mucho más dinero y comerciales que sus oponentes- y que no se merece estar en Los Pinos. La única manera de contrarrestar esa falta de legitimidad de origen es con resultados y gobernando bien. Es obvio que todavía no lo ha logrado.
La marca México está muy golpeada. ¿Cómo vas a atraer a compañías extranjeras a invertir en petroleo y telecomunicaciones cuando tu ejército y policía, en lugar de cuidar a sus ciudadanos, los mata? El dinero busca seguridad, no matanzas.
La masacre de Tlaltelolco en 1968 y su total impunidad –nadie, nunca fue arrestado o condenado por esa matanza- fue posible por la complicidad de muchos "periodistas" que nunca se atrevieron a ser periodistas. Pero gracias a Elena Poniatowska y su libro, La Noche de Tlaltelolco, sabemos qué ocurrió. Hoy hay muchas Elenitas en Twitter, Facebook e Instagram —junto a valientes reporteros en los medios más tradicionales- que no van a dejar que vivan tranquilos los responsables de las matanzas de Tlatlaya e Iguala. El silencio funcionó en 1968; ya no funciona en el 2014.
México huele a podrido, huele al viejo PRI. Estudiantes en todo el país, con marchas y protestas, ya no se tragan el cuento oficial de que buscaremos y castigaremos. Las líneas están marcadas: el gobierno, su ejército y la policía no están con los estudiantes, con las víctimas de la violencia, ni con sus familias. México se rompió en Iguala.
Hay que decirlo tal cual: Peña Nieto no ha podido con la inseguridad. Ante las masacres, su gobierno se ha visto incompetente y negligente. Su silencio –más que estrategia de comunicación- es la señal más clara de impotencia y de que no sabe qué hacer. ¿Cuál es el plan para que éstas masacres no vuelvan a ocurrir? No oigo nada.
El silencio es, muchas veces, el peor crimen


October 22 2014, 12:01 AM Por: Maria Luisa Arredondo

La sociedad exige la presentación con vida de los jóvenes.
Pocos mexicanos se atreven a reportar los delitos por desconfiar de las autoridades
Conforme pasan los días se acrecientan la indignación, el horror, el miedo y la incertidumbre. Nadie sabe cómo concluirá la tragedia de los estudiantes desaparecidos en Guerrero que ha puesto todo en juego: la paz social, el crecimiento económico, las reformas recientemente aprobadas, la estabilidad política, la credibilidad del gobierno y el prestigio de México.
Dentro y fuera del país no se habla de otra cosa que de la matanza de Ayotzinapa, a la que se considera ya como un crimen de estado porque fue resultado de la irresponsabilidad de todas las instancias gubernamentales, desde el gobierno local de Iguala, coludido con narcotraficantes, hasta el estatal y el federal por omisión y negligencia para actuar con prontitud, primero para prevenir el desastre, y después al descubrirse la desaparición y matanza de los estudiantes.
Atrás quedó la imagen del México moderno, progresista y respetuoso de las leyes que Peña Nieto le quiso vender al mundo para atraer inversiones extranjeras y hacer negocios multimillonarios. Hoy lo único que se escuchan son las voces de alerta que emiten los gobiernos de Europa y Estados Unidos para prevenir a quienes deseen viajar a México y las de condena, como la del director de Human Rigths Watch, José Miguel Vivanco, quien acaba de declarar que el país atraviesa por su peor crisis en materia de derechos humanos desde la matanza del 2 de octubre de 1968.
Y es que, efectivamente, lejos de aminorar, las violaciones a los derechos humanos en México se han agravado de manera alarmante. La búsqueda infructuosa de los 43 estudiantes normalistas desaparecidos, que según el padre Alejandro Solalinde podrían haber sido quemados vivos, sólo ha puesto al descubierto que el territorio semiselvático de Guerrero está lleno de fosas clandestinas. Y lo más probable es que lo mismo ocurra en muchos otros estados. Tan sólo de 2006 a la fecha oficialmente se estima que el número de desaparecidos suma ya más de 22 mil.
Muy pocos, sin embargo, se atreven a reportar estos crímenes debido a la falta de confianza en las autoridades. Una gráfica publicada hace unos días por The Economist indica que los delitos no reportados o no investigados en México aumentaron de 92% a 93.8 %, entre 2010 y 2013.
La raíz de todas estas calamidades es, como se ha repetido hasta el cansancio, la impunidad. Desde la matanza de Tlatelolco en 1968 hasta la fecha, ninguna autoridad ha sido castigada por su implicación en las numerosas masacres que han ocurrido. Y mientras no haya castigo ni rendición de cuentas México seguirá siendo un país sin leyes donde la vida, sobre todo de los pobres, no vale nada


October 21 2014, 7:42 PM Por: Dr. Nelson A. Castillo

Dr. Nelson A. Castillo.
Esta semana contesto la pregunta de un lector. Cada caso es distinto y las respuestas varían según el historial migratorio de cada persona
Aquí respondo de forma general a sus dudas. Por favor consulten con un abogado de inmigración para recibir asesoría legal personalizada antes de comenzar cualquier trámite.

Soy hondureña y en mayo del 2014 llegué por primera vez a los Estados Unidos junto con mi hijo de 14 años. Nos agarró la patrulla fronteriza y nos dejaron salir de detención bajo palabra. El oficial de inmigración nos dijo que en el futuro tendremos que presentarnos en la corte de inmigración.

La semana pasada escuché que el gobierno de Estados Unidos extendió el TPS a los hondureños y nicaragüenses. ¿Podemos yo y mi hijo inscribirnos en el programa? –Janet C.

Janet, hondureños y nicaragüenses que recientemente llegaron a los Estados Unidos por primera vez no son elegibles para inscribirse en el programa de Estatus de Protección Temporal (TPS, por sus siglas en ingles).

Hondureños y nicaragüenses nunca antes registrados en el TPS podrían ser elegibles para una inscripción tardía si cumplen con los debidos requisitos. Uno de ellos es demostrar que han vivido en EE. UU. continuamente desde el 30 de diciembre de 1998 y estar físicamente en el país desde el 5 de enero de 1999.

Janet, aunque tú y tu hijo no pueden inscribirse en el TPS, ustedes podrían ser elegible para otros beneficios migratorios. Por favor consulten con un abogado de inmigración o representante acreditado por el gobierno federal para que evalué sus opciones migratorias.

Finalmente es de suma importancia que se presenten a sus futuras audiencias en la corte de inmigración. Si no lo hacen, el juez de inmigración emitirá una orden de deportación en su ausencia, algo que les traerá serias consecuencias legales.


October 19 2014, 12:01 AM Por: Barack Obama

Los cañones y altos picos de la Montañas San Gabriel son el hogar de varios sitios arqueológicos y de importancia cultural.
Las montañas brindan a muchos niños, especialmente hispanos, un esparcimiento natural
Hace 150 años, el Presidente Lincoln firmó una ley que cambió para siempre la manera en que conservamos nuestra herencia natural. En el momento habrá parecido ser algo extraño. Estábamos en medio de la Guerra Civil. El destino de nuestra unión pendía de un hilo. El mismo Lincoln jamás había estado en California; por una gran parte de su vida, su estado natal de Illinois era el oeste.
Pero descripciones, dibujos y hasta algunas tempranas fotografías del Valle de Yosemite habían llegado al este, como llegaron historias del desarrollo invasor que amenazaba el área. Entonces el presidente Lincoln decidió ayudar a proteger un lugar que nunca había visitado, para una nación que tal vez no pudiera salvar. En los días más oscuros, él decidió apostar en un futuro que él nunca iba a poder ver. Y debido a que lo hizo, generaciones de personas que viven en Estados Unidos conocieron las maravillas del Parque Nacional Yosemite.
Es por eso que, la semana pasada, visité California para designar como Monumento Nacional a las Montañas de San Gabriel. Esta acción protegerá de manera permanente 346,000 acres de escarpadas pendientes y cañones remotos que son el hogar de una extraordinaria diversidad de vida silvestre y que atrae a más de tres millones de visitantes todos los años, más que íconos como el Monte Rushmore y el Parque Nacional Grand Teton.
Lo que es más, las Montañas de San Gabriel contiene milenos de historia, desde el antiguo arte rupestre de los nativos americanos al observatorio el Monte Wilson donde Edwin P. Hubble mostró que el universo está en constante expansión y donde los astrónomos exploran actualmente el espacio.
De muchas maneras, la historia de las Montañas de San Gabriel es la historia de Estados Unidos. Es la historia de las comunidades que viven en el gran oeste, de nativos americanos y misionarios españoles, de colonialistas y rancheros, de mercaderes y terratenientes. Es la historia de exploradores en búsqueda de oro; de los que están en búsqueda de una nueva vida.
Esa historia sigue en la actualidad, y la está escribiendo una de nuestras comunidades más vibrantes y diversas muy cerca a la segunda ciudad más grande del país. Más de quince millones de personas viven dentro de 90 minutos de las Montañas de San Gabriel. Las montañas proporcionan a los residentes aproximadamente el 30% de su agua y el 70% de su espacio libre. Toda el área es un enorme impulso a la economía local.
De hecho, escuchamos de la comunidad que para muchas familias urbanas, las montañas de San Gabriel son su único espacio grande al aire libre. Demasiados niños en el Condado de L.A., especialmente niños hispanos y de minorías, no tienen acceso a parques donde pueden correr libres, respirar aire fresco, experimentar la naturaleza, y aprender sobre su propio medio ambiente.
No es suficiente tener esa asombrosa maravilla natural al alcance de la vista. Todos, sin importar de dónde vienen, o la cantidad de dinero que tienen o el idioma que hablan, debieran tener acceso y experimentarlas. En este momento, los campamentos están congestionados, las playas de estacionamiento son pocas, y no hay recursos suficientes para administrar y mantener este área de manera que se merece. Nombrar a las Montañas de San Gabriel un monumento nacional fue solamente el primer paso en un esfuerzo mayor por cambiar eso. Permitirá que el servicio forestal, las comunidades locales y filantropías líderes trabajen juntos para aumentar el acceso y las oportunidades al aire libre para todos.
Porque los Estados Unidos nos pertenecen a todos nosotros. Por eso, como Presidente he preservado más que tres millones de acres de tierras públicas para las futuras generaciones, y no he terminado. Mi compromiso de conservación no consiste en bloquear nuestros tesoros nacionales. Se trata de trabajar con las comunidades para abrir nuestra gloriosa herencia natural para todos.
El Monumento Nacional de las Montañas de San Gabriel se unirá a un vasto paisaje de tesoros nacionales protegidos, un territorio conservado en estado virgen al que el escritor Wallace Stegner una vez llamó, "una parte de la geografía de la esperanza." Nosotros estamos bendecidos con los paisajes más hermosos del mundo. Se nos ha conferido la responsabilidad de conservar nuestra magnífica herencia natural, y asegurar que esta "geografía de la esperanza" siga siendo el derecho de nacimiento de todas las personas que viven en Estados Unidos, no solamente para hoy, para todas las generaciones que nos seguirán.


October 19 2014, 12:01 AM Por: Rodolfo Casparius

Estudiantes, maestros y familiares de los desaparecidos marchan en Veracruz para exigir el regreso a casa de los jóvenes.
Los conflictos son solo muestras de un malestar social a ciertos niveles que no se ha atendido
El control político que se supone ejerce el Secretario de Gobernación de México está siendo hecho pedazos por una izquierda que está aprovechando el conflicto en el Politécnico, que nació con problemas con la directora y algunos maestros. Ahora esto deriva en un paro general en esa casa de estudios y en un pliego petitorio de los estudiantes con 10 puntos que el Secretario de Educación mexicano está estudiando y debe contestar muy pronto.
Como consecuencia de ese conflicto, los estudiantes, acompañados de otros grupos políticos, se han lanzado a las calles en la Ciudad de México para protestar y presionar a favor de su pliego de peticiones. Como suele suceder, las demostraciones no han sido del todo pacíficas porque hasta lanzaron pedradas a Cuauhtémoc Cárdenas que marchaba en el grupo manifestante.
Si esto no fuera suficiente, hay una indignación nacional por la desaparición de 43 estudiantes de la Normal de Chilpancingo (capital del estado de Guerrero), que a su vez ha hecho que miles de estudiantes de todo el país se manifiesten con protestas y con demandas solicitando que estos muchachos sean devueltos "con vida".
El que en un país tan militarizado como México alguien pueda secuestrar un camión completo de jóvenes estudiantes sin que se vuelva a saber de ellos, es síntoma de un descontrol, si no en todo el país, sí en varios Estados donde se ha perdido la paz.
Pocas veces en la historia de México hay tanto personal militarizado en todos los rincones del país donde hay problemas de seguridad. El que estén allí soldados, marinos y la policía federal, atenúa los riesgos para la población, pero no resuelve el fondo del problema.
Desafortunadamente estos conflictos son solo muestras de un malestar social a ciertos niveles que no se ha atendido, sino con promesas. En México existe la costumbre política de que en cada sexenio se hace un agujero, para llenarlo de optimismo y promesas. Con la tierra sacada de allí, se tapa el agujero del gobierno anterior, porque desde siempre, el sexenio termina con muchos propósitos y promesas sin realizarse. Quienes no han sido observadores de la política en México, no entienden que al no haber reelección, la lucha del Presidente y miembros de su gabinete, con razón o sin ella, se acorta cada día, y lo que al principio parecía un lapso largo por ser de seis años, para el gobierno actual se ha reducido ya a cuatro y se acorta día por día.
Ojala y aparezcan con vida los estudiantes secuestrados y ojala los movimientos estudiantiles se resuelvan antes de convertirse en situaciones violentas como las de 1968


October 18 2014, 12:01 AM Por: Ana María Salazar

Una caravana de federales se dirige a Veracruz para custodiar la protesta por los desaparecidos el 17 de octubre.
La acciones del mandatario ante en los hechos en Guerrero marcarán el resto del sexenio
La situación en Guerrero resalta las difíciles decisiones que tiene que tomar el Presidente Enrique Peña Nieto ante la forma en que sistemáticamente ha ido incrementando la violencia e inseguridad en el país. Alguien tendrá que asumir la responsabilidad penal y política por la ingobernabilidad que se vive en Guerrero. La pregunta es quién.
El juego del poder está en pleno desarrollo. Y no es muy claro quien lo va a ganar. Pero por lo menos en este momento el Gobernador de Guerrero, Ángel Aguirre, parecería estar en la delantera.
La posición inicial del Presidente Peña Nieto, horas después de en la Cuidad de Iguala, Guerrero, se llevara un despiadado un ataque contra estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa, dejando como saldo a seis muertos, uno de ellos con signos de tortura y la cara desollada; era la de señalar que la responsabilidad era del Gobernador de Guerrero de enfrentar estos actos de barbarie.
Y tal esta vez acto de "cortesía" política por parte del Presidente fue un error. El gobierno federal tenía todas las razones para intervenir y tomara control del estado. Y la comunidad y medios internacionales esperaban esa reacción del gobierno de México ante la gravedad de las acusaciones, empezaron a señalar no la negligencia del estado de guerrero ante la desaparición de los 46 normalistas, sino culpar la incapacidad del gobierno de México.
Y diferencia del sexenio pasado, lo que vive México en este momento no solo está relacionado con violencia de los grupos del crimen organizado, pero se combina con la violencia de movimientos sociales y estudiantiles. Tal vez se pueda señalar otros estados que llevan años de "ingobernabilidad", como Oaxaca, o más violentos, como el Estado de México. Pero aquí la diferencia es que hay pruebas contundentes de que los autores de los asesinatos es la autoridad local. Y también está el hecho de que los desaparecidos son estudiantes.
En estas últimas dos semanas se arrestaron decenas de policías municipales, se encontraron una decena de fosas, el Presidente Municipal, su esposa y el Secretario de Seguridad Pública de Iguala desaparecieron y las protestas están aglutinando movimientos sociales de toda índole, incluyendo grupos armados y la guerrilla. Movilizaciones que no solo se llevan a cabo en México sino en otras grandes ciudades del mundo. Y la protesta no es en contra del gobierno estatal, sino contra el gobierno de México.
El Estado de Guerrero fue el más violento en el 2013, con 2,087 homicidios y 207 casos reportados de secuestro, según la Secretaría de Seguridad Pública y el Sistema Nacional de Seguridad Pública.
En otro país democrático, las fuerzas políticas se hubieran traducido en que el gobernador renunciara para permitir una investigación y además defender su partido, en este caso el PRD. Pero como en México vivimos la democracia al revés y hay pocos pesos y balanzas ante la irresponsabilidad de la clase dirigente, ahora tenemos el PAN haciendo un llamado para que renuncie el Procurador General de la República, Jesús Murillo Karam quien acababa de atraer las investigaciones de las desapariciones y muertos de Iguala.
Lo interesante es que si alguien debería de tener alguna responsabilidad política de lo está sucediendo en Guerrero es primero el Gobernador y el segundo responsable debería de ser el Secretario de Gobernación Miguel Ángel Osorio Chong, ya que su cartera incluye la seguridad interna en el país.
Además están los panistas, aprovechando las dificultades del gobierno federal de hacer Lo que tenemos ahora es un Gobernador victimizándose porque el gobierno no le hacía caso y un Secretario de Gobernación inusualmente callado.
El PAN, aprovechando el asedio en contra del gobierno federal, también lanza una demanda de que se declare estado de sitio en Guerrero, que pone al Presidente en una situación incómoda. Declarar estado de excepción sería reconocer la gravedad de lo que está sucediendo el país en un momento que se busca mantener el México Moment vivo para atraer inversionistas.
La forma en que el Presidente y su equipo resuelvan no solo las expresiones de violencia en Guerrero, sino la situación política del mismo Gobernador de Guerrero, marcaran las pautas para el resto del sexenio y enviará un mensaje de la capacidad del estado mexicano de poder por lo menos controlar, sino reducir los brotes de violencia e inseguridad en México.


October 18 2014, 12:01 AM Por: Raúl Benoit

Lo grave de todo es que el gobierno venezolano no tiene fondos petroleros ahorrados y tampoco una estrategia para obtener recursos.
México y Venezuela están entre los países más afectados por la baja del precio del crudo
Frotándose las manos, como quien saborea una victoria, están algunos opositores al régimen chavista al ver la caída del precio del barril del petróleo, sin percatarse del costo social que esta situación conlleva.
Se sabe que la economía de Venezuela depende del crudo. El 95% de las divisas que entran al país es por la venta de petróleo y con ese dinero se importa el 75% de lo que se consume: alimentos, medicinas y hasta papel higiénico.
El año pasado cuando el petróleo bajo a menos de 100 dólares el barril, se agudizó la crisis generando un 56% de inflación, un grave desequilibrio fiscal y el desabastecimiento de productos básicos de la canasta familiar.
Lo grave de todo es que el gobierno venezolano no tiene fondos petroleros ahorrados y tampoco una estrategia para obtener recursos. Lo que enfrentará Venezuela es devastador y el proyecto ideológico socialista sufrirá un duro golpe.
Si en Venezuela llueve en México no escampa. Un tercio de los ingresos federales, estatales y municipales, dependen directamente del petróleo. La producción de crudo en México está cayendo, lo cual agudiza el problema.
México también está tomando medidas débiles y como dicen algunos analistas, le apuesta a un milagro y no a crear estrategias de contención. En Venezuela tampoco se han pellizcado porque siguen embriagados de poder y maquillan las estadísticas de precios y del producto interno bruto.
Varios factores podrían estar coadyuvando para la baja del petróleo mundial. Estados Unidos, quien será el primer productor de petróleo en 2017, le apostó al crudo y al gas de esquisto, el nuevo fenómeno energético, que a través de un complejísimo proceso extrae los productos del interior de las rocas. Los precios del gas doméstico en los Estados Unidos han bajado.
Sin lugar a dudas, esto cambiará el panorama geopolítico mundial y la lucha será intestina por liderar el mercado y quienes más serán perjudicados son las naciones del tercer mundo (como nos llaman), y en especial las que son líderes en la Organización de Países Exportadores de Petróleo –OPEP-, por sus reservas petroleras, como Venezuela.
Otro factor es la competencia que ha surgido de los estados que exportan crudo y no pertenecen a la OPEP.
Igualmente afecta el pronóstico que el Fondo Monetario Internacional ha hecho sobre la economía mundial para 2015. Los expertos de esa entidad consideran que habrá una desaceleración global.
Nicolás Maduro, sabiendo lo que se le viene encima, insinuó a los miembros de la OPEP, realizar una reunión de emergencia para reducir la producción. Su iniciativa no tuvo éxito. Ni siquiera Arabia Saudita se ha pronunciado, porque al parecer le conviene la baja del precio por alguna razón geopolítica.
Depender del petróleo para mantener una estabilidad económica, es algo que tienen que evaluar los países como México y Venezuela porque la volatilidad de sus precios es un riesgo social que no se puede correr en tiempos difíciles


October 17 2014, 12:01 AM Por: Samuel Schmidt

Múltiples han sido las señales de alerta que se han lanzado sobre el camino ruinoso que lleva la economía mexicana.
El gobierno confía en que la sociedad esté desarticulada y tenga poca capacidad para actuar
La economía mexicana da muestras de enfermedad por todos lados y parece ser que solamente el gobierno no puede, o no quiere enterarse, sobre la gravedad del paciente. Claro está que ya nos estamos acostumbrando al autismo gubernamental, o será ¿qué simplemente se han separado de la realidad y ya no les interesa?
Múltiples han sido las señales de alerta que se han lanzado sobre el camino ruinoso que lleva la economía mexicana; múltiples las llamadas de atención sobre el impacto negativo que tendrían algunas decisiones, como por ejemplo la homologación del IVA en la frontera, pero el gobierno decidió ignorar a la sociedad, porque pusieron en práctica la máxima: las minorías (ellos) se equivoca a veces, las mayorías (todos los demás) siempre. En su favor hay que decir que por este gobierno votaron las minorías.
Confía el gobierno en que la sociedad está desarticulada y tiene poca capacidad para actuar frente a un gobierno errático; y saben muy bien que las oposiciones tienen precio, así que pueden darse el lujo que algunos diputados hagan ruido, que seguramente las protestas no provocarán una corrección en una camino de pos sí equivocado.
Algunos de los indicadores que nos muestran el tamaño del precipicio al que nos encaminamos incluyen: las compras en tiendas de abarrotes, aquellas afiliadas a la ANTAD (Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departamentales) muestran reducción, los datos incluyen al mayor minorista del país, Walmart; los indicadores de la cartera vencida en tarjetas de crédito, o sea que la gente no paga sus deudas, van en aumento. Crece el número de casas de empeño, las que resuelven problemas de corto plazo a un costo elevado, la gente históricamente empeña sus propiedades con la esperanza de recuperarlas rápido, aunque deja la piel en el camino.
La caída económica impacta las finanzas públicas. El freno económico provoca que se capten menos impuestos, con menos captación el déficit fiscal aumenta, en 2014 creció 152% respecto a 2013, al parecer no se tenía un saldo negativo tan amplio desde 1988. Dentro de su ineficiencia, el gobierno gasta poco y mal, se encuentran subejercicios en muchas áreas y gobiernos, porque la Secretaría de Hacienda frena el gasto (recién frenaron el proyecto de salud universal) y con éstos frenos debilita el mercado interno de consumo, lo que provoca una pobre captación fiscal. El gobierno creó un círculo vicioso que lo ahoga y los lleva a tomar decisiones que nos están hundiendo.
Las dificultades económicas han desatado desacuerdos en el equipo económico del gobierno que constantemente saltan a la superficie. La disputa más reciente, que no es la primera entre ambos, fue entre Luis Videgaray, secretario de Hacienda, que alertó sobre el impacto que tendrán los sucesos en Iguala sobre las inversiones extranjeras, y el gobernador del Banco de México Agustín Carstens que sale al paso diciendo lo contrario; Carstens tiene razón, la inversión extranjera no llega en las cantidades que espera el gobierno desde hace mucho tiempo, el freno en la inversión antecede a los condenables sucesos en Iguala; mientras tanto Videgaray está en la búsqueda de una excusa aceptable para justificar la ruina que está produciendo su política fiscal.
Hay una falta estructural de inversión. Durante décadas los capitalistas mexicanos han preferido enviar su dinero a los paraísos fiscales o a cuentas bancarias fuera del país, no quieren arriesgarlos en la economía nacional, en parte por la actitud del gobierno de considerar a todo mundo como delincuentes fiscales.
Entra dinero al país, pero la cantidad que entra, para aprovechar la cercanía con Estados Unidos, es insuficiente para resolver las necesidades de empleo; sin embargo, entra lo suficiente como para que la bolsa mexicana de valores sea un buen medio para ganar dinero rápido y fácil, pero esos capitales se comportan como golondrinas y se van a otro mercado para seguir ganando dinero rápido.
Para aprobar las reformas nos vendieron cuentas de vidrio, nos prometieron que el país vería ganancias inmediatas, se vería inundado de capitales con la reforma energética, pero esa emoción se ha visto confrontada con la realidad y es que los capitales son precavidos hasta poder ver con claridad las nuevas reglas y garantías de comportamiento futuro. Un experto está iniciando un proyecto tipo wikipedia donde se incluya información sobre la parafernalia legal que se ha desatado con la reforma, para que los inversionistas sepan a qué se atienen. Suponiendo que el gobierno convenza a los inversionistas sobre sus reglas, todavía falta ver que harán los capitales frente a la iniciativa de llevar a consulta popular la reforma energética el año entrante.
La economía se cayó antes de Iguala, ya nadie, ni Carstens cree las patrañas de Videgaray; frente a la ruina económica ,¿cuánto aguantará el secretario?


October 17 2014, 12:01 AM Por: Humberto Caspa

Evo Morales, acompañado de su vicepresidente, Álvaro García Linera.
Pareciera que reviven los fantasmas de las oligarquías y las dictaduras militares pasadas
El arribo de Evo Morales al gobierno de Bolivia despertó una curiosidad inusitada en la comunidad mundial. Su presencia en la magistratura de este país se antepuso a un historial sombrío de más de 500 años de opresión sobre los grupos indígenas.
Morales rompió los lazos de dominación "europea", con un proceso de cambio profundo en el sistema político y en la economía, una vez de haber aceptado el bando presidencial en enero de 2006.
Los primeros años de su gestión estuvieron marcados por logros ponderables que repercutieron en el seno de la sociedad boliviana. En cuestión económica, su gobierno dio un paso firme contra el neoliberalismo salvaje.
Asimismo, sus políticas rechazaron el liderazgo y/o la intromisión de gobierno norteamericano en los asuntos considerados netamente de los bolivianos. En los momentos más críticos de las relaciones con su homólogo estadounidense George W. Bush, Morales expulsó al embajador norteamericano, Philip Goldberg, y puso en tela de juicio los operativos de lucha contra el narcotráfico de la Drug Enforcement Administration (DEA).
No sólo se limitó a enjuiciar la dominación norteamericana en la región, sino también trató de crear vínculos comerciales con países aliados en Europa, América Latina y en otras latitudes del mundo para permitir que Bolivia se insertara dentro de la economía globalizada vigente.
Tal vez los cambios más sobresalientes del gobierno de Morales se registraron en el plano social. El factor étnico y la ubicación económica de clase baja de Morales fueron dos elementos trascendentales que repercutieron directamente en las instituciones y los organismos políticos y sociales de Bolivia.
Algunas instituciones del Estado, como el Colegio Militar, fueron obligándolos a romper décadas o siglos de discriminación individual y sistémica contra los grupos minoritarios indígenas. No obstante, a principios de este año suboficiales y sargentos de las Fuerzas Armadas repudiaron públicamente contra el racismo existente en las guarniciones militares.
Hoy, pocos países como Bolivia en América Latina gozan de un Congreso que está colmado de gente "común y corriente" que pertenece a las bases sociales de los sectores más oprimidos. En épocas de las oligarquías y las dictaduras militares, los indígenas Aymaras y Quechuas no eran permitidos ni acercarse a los recintos tutelares de gobierno.
Bolivia definitivamente ha cambiado con el arribo de Morales en el gobierno. Sin embargo, otro periodo de cinco años puede ser contraproducente no solamente para el espacio que ha logrado Morales dentro de la historia boliviana, sino también para el proceso democrático que ha emprendido desde su llegada al poder.
En los últimos años de su gobierno se ha ido notando la debilidad de los órganos de controles y balances del poder legislativo y judicial frente al poder ejecutivo. En tal sentido, pareciera que los fantasmas de las oligarquías y las dictaduras militares del pasado horroroso de Bolivia se están filtrando en el gobierno y están conjurando contra la democracia


October 16 2014, 12:01 AM Por: Rubén Hernández León

Ángel Aguirre Rivero, Gobernador de Guerrero.
Todo esto no hubiera sido posible sin la reconocida debilidad de las instituciones de seguridad pública mexicanas
El secuestro y asesinato de docenas de estudiantes normalistas en Iguala, Guerrero, hace unos días, y el secuestro y asesinato de docenas de migrantes centroamericanos en San Fernando, Tamaulipas, hace cuatro años, son harina de un mismo costal. Es decir, resultado del mismo entramado de relaciones de complicidad, por compenetración, acomodo y por omisión, entre el poder político y el crimen organizado en México.
Entre quienes tratan de explicar este tipo de sucesos se ha convertido en lugar común considerarlos crímenes de estado y producto de la impunidad. Esto no es más que decir que el gobierno tiene la culpa y que, en México, el que la hace, casi nunca la paga. Ambos argumentos tienen algo de razón, pero resultan insuficientes. Claro que el estado tiene responsabilidad indirecta y a veces directa, para empezar porque es el garante de la seguridad pública y la integridad física de ciudadanos y extranjeros en México.
Pero el estado mexicano de principios del siglo XXI es claramente incapaz de cumplir este papel. ¿Por qué? En parte porque los procesos de democratización y descentralización política y la adopción de un modelo económico neoliberal fragmentaron el poder en México. En este contexto, el sistema político se volvió más competitivo, pero también reino de tribus y caciques locales y regionales, sátrapas y virreyes, de todos los signos partidistas.
La entrada en escena de los ascendentes carteles y del crimen organizado, en general, no pudo encontrar mejor caldo de cultivo. Supeditado anteriormente al poder político (con el que siempre tuvo relación), el crimen organizado ha logrado penetrar, colonizar, comprar, coaligarse y, cuando no hay de otra, someter a punta de balazos a las autoridades locales. Y aprovechando las circunstancias, estas organizaciones extendieron a negocios más allá del tráfico de drogas: el secuestro y la extorsión de migrantes centroamericanos y mexicanos, el secuestro y la extorsión de pequeños empresarios y ciudadanos de a pie, el comercio ilegal de materias primas y productos varios.
Todo esto no hubiera sido posible sin la reconocida debilidad de las instituciones de seguridad pública mexicanas, especialmente a nivel local, siempre buenas para extorsionar a migrantes que van o vienen y a todo hijo de vecino en el barrio, pero nada más allá de eso. Hace ya un par de décadas un colega hizo un estudio sobre la policía municipal de Guadalajara. La principal razón para hacerse policía no eran ni siquiera las pequeñas "mordidas" o extorsiones a las que los uniformados recurren para complementar el sueldo. El motivo era aprender a manejar un vehículo.
Las cosas cambiaron desde entonces, pero no tanto. El frente de batalla está conformado por personal mal pagado, mal capacitado y armado, desconectado de la ciudadanía y sus organizaciones. Y que bien puede ser conminado a voltear para otro lado mientras se abren fosas clandestinas para depositar cuerpos de migrantes o estudiantes normalistas, o de plano reclutado para participar activamente como "halcones" y matarifes. Es una verdad tan grande como un sol—y no se puede tapar con un dedo.

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