Educación sexual
¿En el Hogar…O en la Escuela?
[ Por Teresa L. de Armas, Esq. ]
Para algunos, no hay lugar como el hogar para la educación sexual. Otros opinan que es más precisa la información que se ofrece en la escuela. El gran dilema entre ambos puntos de vista es más bien de orden moral que científico. Los cambios de actitudes, comportamientos y estilos de vida en el área de la sexualidad que han sucedido en nuestra sociedad en los últimos 30 años presentan, para padres e hijos, algunos de los problemas más complejos con los cuales se tendrán que enfrentar. La necesidad para una educación sexual nunca ha sido más urgente que ahora. Hoy en día, más que nunca, los padres, las escuelas y las comunidades se están empeñando en desarrollar la colaboración necesaria para asegurar tal educación.
EN EL HOGAR
Por experiencia sabemos que la mayoría de los padres quieren hablar francamente de la sexualidad con sus hijos, pero que muchos sienten que no están bien preparados para hacerlo. ¿Cómo mejor expresar los valores familiares que deseamos inculcar a nuestros hijos?
Es importante que los padres se informen sobre la mejor forma de hablarle a los hijos sobre la sexualidad. La información implica también formación explicar los principios morales que rigen las relaciones sexuales entre hombre y mujer. En cada familia también esta relación se rige por principios religiosos.
Cuando la información sexual llega a través de extraños se corre el riesgo que sea de forma cruda. En muchos casos, puede influir negativamente en su vida afectiva y moral.
Es a los padres a quienes le corresponde abordar estos temas y dar una respuesta oportuna y clara a las cuestiones que los hijos plantean.
A muchos desequilibrios contribuyen algunos textos escolares o libros divulgativos de información sexual que, al presentar crudamente la realidad, producen en los jóvenes fuertes impresiones y curiosidades para las que no están preparados.
EN LA ESCUELA
Actualmente más del 93 por ciento de todas las escuelas públicas ofrecen cursos sobre la sexualidad o el VIH. Más de 510 escuelas secundarias trabajan en coordinación con las clínicas de salud, y en más de 300 escuelas se hacen disponibles los condones.
¿En que ha fallado la educación sexual?
El conocimiento por sí solo no es suficiente para poder cambiar la conducta. En los Estados Unidos la controversia sobre el mensaje que se le debe dar a los niños ha limitado programas de educación sexual en las escuelas. ¿Acaso deberíamos hacer todo lo posible por suprimir la conducta sexual de los jóvenes o acaso deberíamos reconocer que muchos jóvenes son sexual-mente activos para así prepararlos a enfrentar las consecuencias negativas?
Los argumentos dictados por la emoción pueden representar un obstáculo para evaluar los efectos de la educación sexual.
Muy a menudo el curriculum de educación sexual empieza en la secundaria, una vez que muchos de los estudiantes han comenzado a experimentar la sexualidad. Los estudios han demostrado que cuando se empieza la educación sexual antes que los jóvenes se vuelvan sexualmente activos ayuda los jóvenes a mantener la abstinencia y a que se protejan en caso de que se vuelvan sexualmente activos. Mientras más pronto se empiece con la educación sexual mejor.