9 pistas para reconocer a un chantajista
Si sospechas que en tu relación eres víctima de chantaje con frecuencia, reconoce las señales y mira algunas sugerencias para no caer en el juego.
Por Macarena Aguilar

Para Alberto el chantaje es claro: "Cada vez que deseo ir a ver a mi madre, Andrea no para de hacer comentarios ‘inocentes’ pero llenos de carga emocional para desanimar mi intención de visitarla. Hay frases que nunca faltan como esta: ‘Claro, te vas a verla mientras nosotros dos podríamos pasarla estupendo, pero está bien, tú sabes lo que haces’, y aunque trato de ignorarla, a veces tengo que ceder, pese a que sé que me manipula para que yo haga lo que ella quiere".
¿Te resulta familiar el caso? En algún momento de la vida todos hemos sido la víctima perfecta de un chantajista. No es que siempre seamos presas fáciles, sino que, como explica Susan Forward, autora del libro Chantaje emocional, Editorial Grijalbo: "Prácticamente impiden que veamos cómo nos manipulan, ya que esparcen una espesa niebla que encubre sus actos... Esta niebla sintetiza el miedo, la obligación y la culpa: los instrumentos que utilizan".
Un chantajista tiene a su disposición información muy valiosa, que incluye saber el valor que puede tener para ti la relación que mantienes con él, y por si fuera poco, también conoce los puntos débiles que posees y que puede utilizar para conseguir lo que quiere de ti , lo cual -cabe aclarar- no está condicionado a cuánto te aprecie: lo hará tantas veces como sea necesario para sus fines.
Radiografía de un chantajista
Pocos son los casos como el de Alberto, en el que se reconoce la manipulación abiertamente, por lo que una llamada de alerta será que distingas alguno de los siguientes signos:
- Amenaza con volverte difícil la vida o abandonar la relación si no haces lo que quiere.
- Te dice claramente o te sugiere que se hará daño o se pondrá triste si no cedes a su petición .
- Siempre espera que des mucho más de lo que ya das.
- Con frecuencia da por hecho que cederás ante lo que te pida.
- Ignora o no atiende a tus sentimientos y aspiraciones.
- Te hacen promesas valiosas, las cuales están condicionadas a tu comportamiento, y además, rara vez las cumple.
- Te cataloga como egoísta insensible o interesada cuando no cedes.
- Te alaba cuando cumples con sus expectativas y lo retira si te mantienes firme.
- Utiliza el dinero como una herramienta de poder sobre ti.
Manos a la obra
Susan Fordward sugiere que cuando lo detectes analices el origen de la demanda de la otra persona, si hay algo en ella que te incomoda y descubrir de qué se trata.
También deberás encontrar qué es lo que te parece inaceptable y si lo que solicita ocasionará algún daño, ya sea a ti o a un tercero.
Otro punto a considerar se refiere al hecho de qué representa para ti ceder , qué tanto estás de acuerdo con la situación y qué tan benéfica resulta para ambas partes.
Desde luego, se trata de un cambio de proceder que no se logra de un día a otro, pero en la medida que estés consciente de su repercusión y de que poner manos a la obra es la mejor manera de mantener una relación sana, reconocerás los beneficios y te será más sencillo vigilarte a ti misma y no volver a caer en un chantaje.
Colaboración de Fundación Teletón México
"La prudencia empodera las palabras"
Bojorge@teleton.org.mx




